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Capitán Siggi Mansaker: «El espíritu libre del mar es un fantasma congelado en el pasado»

Por: María C. Angel, alumna del Máster en Periodismo de Viajes 2023.

CUANDO EL MAR ES TU CASA

Cuando el mar es tu casa la perspectiva del mundo, del viaje y de la libertad es una que hace de espejo a la de la tierra. Siggi Maneskar, nacido en Noruega hace 49 años, comenzó a explorar esta libertad, o la ilusión de esta, desde los 10 años al comenzar a navegar solo por las costas de su pequeño pueblo. Hoy Siggi tiene su base de vida en la Isla de Mallorca dónde vive con su esposa e hijos, tiene más de 25 años de experiencia siendo capitán de barcos y de yates de lujo y es dueño de una empresa comercial para veleros y super yates desarrollando proyectos en el Ártico. Siggi comparte como su vida es un gran viaje, como la idea de libertad en el mar está anclada en la responsabilidad y qué ve para el futuro de los viajes marítimos .

¿Por qué escogiste Mallorca para vivir y montar tu empresa?

Mallorca es la capital de los barcos de vela y el mejor lugar para tener una base para ofrecer el servicio de turismo marítimo. Después de varios años de hacer esto y tener mi compañía, mi esposa y yo buscábamos un sitio para asentarnos y tener hijos y Mallorca fue un lugar muy fácil. Mallorca es el lugar más importante del mundo para yates de vela y turismo de navegación de lujo.

¿Cómo comenzaste a navegar?

Crecí navegando desde pequeño pues todos en mi familia navegaban. Comencé a participar en competencias de vela y para mi todo se dio de forma muy natural e intuitiva. Cuándo cumplí cierta edad me metí dos años en la armada y al terminar ingresé en la universidad para ser capitán de mar. En esos años comencé a trabajar en barcos de carga comerciales manteniendo mi hobby de navegar y competir. Al tanto de un tiempo pude comprar mi propio barco de vela dónde vivía y comencé a ofrecer viajes a turistas en el barco. Cuándo eso empezó a crecer y ser más lucrativo, dejé mi trabajo en los barcos de carga y me dediqué tiempo completo a navegar y a llevar a personas al rededor del mundo en barco. Tenía 29 años.

¿Qué es lo que genera pasión en ti navegar y por qué sentiste tan orgánicamente tu profesión como capitán ?

Justamente ese ideal del espíritu libre. Cuando tienes 10 años no puedes manejar un carro ni una motocicleta pero sí puedes coger una barquito y estar en el mar. Comencé de muy joven a descubrir la responsabilidad sobre mi mismo con mis desiciones en un barquito de vela pequeño. No había nadie que me dijera qué hacer y ese ejercicio de responsabilidad y autonomía empodera mucho. Fui aprendiendo las consecuencias de las desiciones y eso me daba mucha adrenalina pues me genera mucho entusiasmo tomar buenas desiciones. Luego, tener personas que dependen de uno y uno tomar desiciones no solo para uno sino que impactan a otros era una sensación que me gustaba mucho. Te exige ser inteligente, saber manejar a las personas. Tomar desiciones te mantiene en el presente y te exige dar lo mejor de ti siempre. Eso fue lo que me ha generado pasión y por eso fue muy natural para mi ser capitán. Tener responsabilidades y ser responsable de personas y de su bienestar siempre fue algo que me gustaba. El tener control y ser responsable me daba más sensación de libertad.

¿Aparte de ser afín a la responsabilidad, qué cualidades y características son necesarias para ser un buen capitán?

Tener un deseo genuino por entender a las personas y generar un equipo. Si uno no tiene un buen equipo no tendrá éxito, como en cualquier compañía. Yo creo que obviamente tengo pasión por el mar, pero no es una gran obsesión y eso diferencia a alguien que puede ser un capitán y tener claro que lo más importante son las personas y que te guste trabajar con las personas. A mi me gusta navegar con personas y es mi trabajo y lo disfruto, pero es mi trabajo. También hay que saber confiar en uno mismo y sus instintos. La experiencia es un gran maestro pero aún más es escuchar la intuición.

¿Qué experiencia puedes compartir que haya sido un reto en un viaje?

Mucho más que manejar condiciones adversas de clima o lugares puedo decir que ha sido manejar el ego de personas. En el mundo de hospitalidad de lujo uno trata con personas que tienen mucho dinero y que no les gusta que le diga no. Ha habido ocasiones que nos encontramos en reservas naturales dónde no se puede entrar y anclar para proteger el ecosistema marítimo pero las personas preguntan cuánto sería la multa pues para ellos miles de euros no son nada y están acostumbrados a que con dinero pueden obtener lo que quieran. Hay que ser fuerte y decirles que no y que hacerles respetar el sitio. Hay que tener respeto por la naturaleza. Muchas veces las personas beben y hay drogas y manejar esas situaciones no es fácil.

¿Un viaje memorable?

Todo el dinero que he hecho se lo debo al mar. Nunca he tenido otro trabajo o otra ocio que no sea navegar. No tengo un viaje memorable porque toda mi vida ha sido de viaje continuo. Llevo viviendo en barcos los últimos 25 años de mi vida y nunca estoy en tierra por mucho tiempo. Toda mi vida ha sido un gran viaje que lleva 25 años. El viaje y el mar se convirtió en mi vida y en mi casa, no conozco otra cosa.

¿Existe algo que hechas de menos de estar en tierra cuando estás en el mar?

Cuando uno está en el mar, a pesar de que uno tenga todo ese gran espacio en frente de uno, uno no lo puede acceder y realmente a nivel físico dónde tu estás es en una burbuja pequeña. No tienes mucho espacio para movilizarte físicamente y menos privacidad. En viajes largos, el estar en el barco, la burbuja que habitas puede sentirse limitante. Estar en la tierra te permite desplazarte libremente mucho más fácil y da la sensación de tener más libertad. Pero al final estas cosas son contradictorias. Por un lado viajar por mar te permite explorar lugares sin las limitaciones de la tierra pero por otro lado vivir en un barco es muy limitante a nivel físico. La vida de uno se vuelve muy definida por el tamaño del barco y ese espacio se convierte tu mundo. El barco más grande en el cuál he trabajado era 230 metros de largo. Eso es un yate bastante grande, pero igual no es tampoco lo es.

¿Algo que hechas de menos del mar cuando estás en la tierra?

De nuevo es contradictorio a lo que acabo de decir. La vida estando en tierra es mucho más agitada que en el mar. Hay mucho más movimiento. En el barco la vida es más controlada y contenida. A veces estar en esa burbuja es un refugio y hecho de menos estar en ese espacio lejos del caos que puede haber en la tierra. A veces estar en el barco es tan tranquilo que es aburrido, pero cuando no tienes ese sosiego es justamente lo que uno extraña, esa paz y tranquilidad. Son dos lados de la misma moneda, un espejo, podría decir.

Tu perspectiva de fronteras y distancias es muy diferente al de muchos de nosotros porque llevas conectándote con el globo de forma, literalmente, fluida. Tu perspectiva del mundo en la tierra y del mar por ende podría parecer que tiene menos limitaciones y restricciones. ¿Cómo lo ves tú?

Naturalmente antes era mucho más una aventura. Las regulaciones no eran tan estrictas y no había tanto control. Uno no estaba tan supervisado como ahora. Ahora hay reglamentos de todo desde el tamaño de las cabinas y camas, hasta el tamaño de un cohombro, el tipo de comida que se permite y las cantidades. Hace unos años, el mar era un lugar de pocas reglas, más salvaje y había como un código ético entre los marineros. Ahora todos tienen que tener cursos y certificados y es mucho más controlado. Cada vez el espíritu de aventura se siente disminuido porque ya no hay nada que se puede dejar al azar. Esa idea romántica de salir a navegar a donde lleve el destino y explorar ya no existe. Todo está meticulosamente controlado. El espíritu libre del mar es un fantasma congelado en el pasado. Todo es mucho más complicado hoy al navegar y se sintió en especial con la pandemia. Fronteras y distancias siguen existiendo, y a veces con el mar, como uno ve el espacio físicamente, este puede parecer aún más lejos.

¿Tuviste que parar durante la pandemia?

No, estaba en el mar caribe en ese entonces, en un yate privado. Fue difícil trabajar durante los primeros 6 meses, casi imposible por el cierre de las fronteras. Nos fuimos del caribe pero no teníamos destino, no sabíamos a dónde íbamos porque todo estaba cerrado así que navegamos un tiempo sin destino. Al final pudimos ser el primer barco a regresar a España, a Mallorca.

¿Qué sitios desde que navegas han cambiado radicalmente y qué sitios han logrado mantenerse intactos?

Naturalmente el fenómeno de Instagram ha llevado a miles de personas a islas que antes eran vacías de turismo. Cada vez más las islas son más pobladas y playas vírgenes son difíciles de encontrar, además que las que llevan mucho siendo turísticas son casi irreconocibles hoy por la cantidad de negocios y basura que se encuentra en ellas. Por otro lado, el Ártico y Antártida siguen poco exploradas por el turismo, aunque cada vez más pues ese es el futuro del turismo marítimo que justamente es un proyecto que estoy desarrollando en este momento.

Llegando al tema justamente. ¿El futuro del turismo marítimo entonces serían los polos?

Sí. En general el turismo siempre quiere explorar sitios remotos y en especial el turismo de lujo que busca privacidad. Cuándo uno ha viajado por todo el mundo y ha conocido las grandes ciudades y puntos turísticos típicos, quiere una experiencia diferente. El Ártico es espectacular y poco explorado. Ahora los grandes cruceros tienen expediciones al Ártico y a la Antártida y a Patagonia y cada vez son más populares, en especial con la amenaza del cambio climático. Pero hay que tener mucho cuidado con esta tendencia para proteger esas zonas también. Esto dicho, la verdad es que el futuro del viaje es el silencio, la búsqueda por el silencio y la desconexión que cada vez es más difícil de encontrar. Las personas necesitamos silencio.

Dos últimas cosas: ¿qué es lo más hermoso que hayas visto? ¿Qué es algo que te produjo terror?

Las ballenas. Cada vez podemos ver más. Esto genera esperanza ya que se ve que las leyes de caza han generado efecto positivo. Lo peor, la basura. Hay islas de basura en el océano y la gente no las ve. Son una amenaza aterradora que nos va a ir comiendo poco a poco.

Actualmente Siggi está trabajando con el arquitecto naval Jarko Jamsen en el lanzamiento de su proyecto Basecamp X, un barco de lujo para 40 personas para una expedición en el Ártico. Este barco podrá llevar dos helicópteros, 4 jeeps, 15 moto-nieves, vehículo anfibio, 6 lanchas de distintas capacidades, kayaks, jet skis, entre otros. Es una propuesta de expedición de en el Ártico aún no ofrecida comercialmente.