Portada » Voces » El bailarín que convierte sus viajes por el mundo en una exploración del cosmos interior
Voces

El bailarín que convierte sus viajes por el mundo en una exploración del cosmos interior

Por: Giuliane Alves, alumna del Máster en Periodismo de Viajes presencial 2026

“Viajar no siempre significa cambiar de lugar, a veces implica transformar la forma de mirar el mundo”

A lo largo de dos décadas dedicadas a las artes, el bailarín brasileño Gustavo Silvestre ha convertido el movimiento en una forma de conocimiento. Su trayectoria está marcada por viajes, encuentros culturales y procesos creativos desarrollados en distintos países.

De ese recorrido internacional surge Cosmos Colapso, un espectáculo de danza contemporánea que combina teatro físico, proyecciones audiovisuales y tecnología para construir una experiencia sensorial e inmersiva. La obra nació a partir de una investigación artística realizada en lugares tan diversos como Emiratos Árabes Unidos, Portugal, Francia, España y Chipre.

Estrenado en 2024 en la ciudad portuguesa de Braga, el espectáculo ha sido presentado también en Brasil y ya ha superado los siete mil espectadores. En él, Silvestre propone un viaje simbólico que invita al público a reflexionar sobre la conciencia, la supervivencia y el lugar que ocupamos en el universo.

Tus viajes parecen estar en el corazón de Cosmos Colapso. ¿Cómo nació la idea del espectáculo?

Nació de una búsqueda muy personal. Quería entender mejor mis propios sentidos y nuestra relación con algo más grande que nosotros. La danza se convirtió en una manera de explorar esa conexión con lo inexplicable. A veces aparece como algo contemplativo y sereno; otras veces, como un colapso interno que te obliga a transformarte.

Has recorrido muchos países durante tu carrera. ¿Cómo influyeron esos desplazamientos en la obra?

Influyeron totalmente. Como bailarín he pasado por más de veinticinco ciudades, siete estados brasileños y seis países. Cada lugar aportó algo distinto al proceso creativo. Cuando sales de tu territorio y te expones a otras culturas, tu mirada cambia. Cosmos Colapso es, en cierto modo, la suma de todas esas experiencias.

“Si este espectáculo existe hoy es porque decidí salir de mi territorio y abrirme a otras culturas”

¿Hubo algún momento vivido durante esos viajes que marcara especialmente la creación?

Sí. Estaba presentando un espectáculo en Chipre cuando comenzó la guerra en la franja de Gaza. La atmósfera cambió por completo. Había una sensación de tensión muy fuerte en el ambiente y yo estaba allí, observando y absorbiendo todo eso. Es inevitable que esas experiencias se filtren en el trabajo artístico.

En la obra también aparecen referencias filosóficas y científicas. ¿Qué autores te inspiraron?

Me interesan mucho las preguntas sobre la existencia. Hay referencias al pensamiento de Descartes, a la teoría de la evolución de Darwin y también a Carl Sagan. Él decía que somos la manera en que el universo se conoce a sí mismo. Esa idea me parece profundamente poética. En el plano estético también hay influencias del trabajo de Marina Abramović y del imaginario visual de 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick.

¿Qué tipo de experiencia propones al público durante la performance?

Es una experiencia sensorial de unos cuarenta minutos. Utilizamos proyecciones audiovisuales que atraviesan el cuerpo y crean una relación tridimensional entre imagen, movimiento y espacio. Además, el escenario se organiza en formato de semiarena, lo que acerca mucho al público y genera una relación muy directa con la escena.

“El universo no solo está allá fuera. También está dentro de nosotros”

Después de veinte años en el mundo de las artes, ¿cómo defines tu forma de trabajar?

Me considero un artista nómada, tanto territorial como digital. Me interesa trabajar en la intersección entre danza, teatro físico, audiovisual y tecnología. Creo que ahí están ocurriendo cosas muy interesantes dentro de las artes escénicas.

El espectáculo se presenta en distintos países. ¿Cambia según el lugar?

Sí, siempre hay adaptaciones. Cambia la parte técnica, el idioma o incluso la intensidad de la interpretación. Cada público tiene su propia sensibilidad cultural y eso hace que la obra siga evolucionando.

Gustavo Silvestre durante la representación del espectáculo (Giuliane Alves)

Después de recorrer ciudades y escenarios de distintos continentes, Gustavo Silvestre sigue convencido de que el viaje más importante no siempre es geográfico. En Cosmos Colapso, el movimiento del cuerpo se convierte en una metáfora de la búsqueda humana: una exploración constante entre el caos y la contemplación, entre la materia y el misterio. Porque, como sugiere el propio espectáculo, quizá el universo no sea solo un lugar que observamos desde la Tierra, sino también algo que habita silenciosamente dentro de nosotros.