Por: Valentina Araoz, alumna del Máster en Periodismo de Viajes presencial 2026
Para Tara Stevens, la mejor manera de descubrir una ciudad es a través de su gastronomía. Escritora especializada en viajes y cultura culinaria, la británica reparte desde hace más de dos décadas su vida entre la capital catalana y las medinas de Fez.
A través de sus libros y artículos, Stevens explora cómo la gastronomía puede convertirse en un lenguaje universal capaz de ayudarnos a comprender lugares y culturas, incluso cuando no compartimos el mismo idioma.
Sentada frente a una taza de café, habla con calma. Como si cada respuesta fuera también una forma de viajar entre los lugares que han marcado su vida.
Llegar por amor, quedarse por la ciudad
Has contado que te mudaste a Barcelona por amor y por gastronomía. La relación no funcionó, pero la ciudad sí. ¿Qué te enseñó esa experiencia?
Me enseñó que a veces nos mudamos por una razón y nos quedamos por otra completamente distinta. Llegué enamorada de una persona, pero terminé enamorándome de la ciudad: de su energía, su cultura y su comida. Aunque la relación no prosperó, Barcelona me dio algo más duradero: un sentimiento de pertenencia. Aprendí que incluso los cambios que nacen de la incertidumbre pueden llevarte exactamente donde necesitas estar.
¿Crees que elegimos las ciudades como elegimos a las personas?
No sé si elegimos a las ciudades o si ellas nos eligen a nosotros. Pero sí existe una atracción casi intuitiva. Las ciudades tienen personalidad, ritmos y contradicciones. A veces la conexión es inmediata; otras, se construye con el tiempo.
“El hogar deja de ser únicamente un lugar geográfico y pasa a tener más que ver con las relaciones y las rutinas”
Vivir entre culturas
Vives entre Fez y Barcelona, pero naciste en Gales y creciste en Inglaterra. ¿Dónde te sientes más tú?
Es difícil elegir. Inglaterra me formó, Barcelona es donde construí mi vida adulta y Marruecos ha transformado profundamente mi manera de ver el mundo. Ya no siento que pertenezca exclusivamente a un solo lugar. Soy una mezcla de todos ellos.
¿Qué significa “hogar” para alguien que vive entre culturas?
El hogar deja de ser únicamente un lugar geográfico y pasa a tener más que ver con las relaciones y las rutinas. Es donde te sientes comprendida y donde tus gestos cotidianos encajan. Para mí, el hogar existe en más de un sitio.
La comida como lenguaje

La gastronomía, eje central en el trabajo de Tara Stevens (Instagram de Tara Stevens)
Has dicho que eres más feliz rebuscando en las medinas en busca de algo único para comer. ¿Qué estás buscando realmente?
Busco conexión. La comida es una puerta de entrada: habla de historia, migraciones o las tradiciones familiares. Cuando pruebas algo local, participas en una historia mucho más antigua que tú.
¿Por qué consideras que la gastronomía es una herramienta tan poderosa para entender un lugar?
Porque es inmediata y sensorial: la saboreas, la hueles, la compartes. Además, revela valores: cómo se reúne la gente, cómo celebra o qué considera importante.
¿Qué has aprendido sobre cultura a través de la comida que no habrías aprendido de otra manera?
He aprendido sobre generosidad y hospitalidad. En Marruecos, por ejemplo, la comida no es solo sustento, es un vínculo social.
“La comida revela valores: cómo se reúne la gente, cómo celebra o qué considera importante”
Entre dos mundos
Si tu vida entre Barcelona y Fez fuera un libro, ¿cómo lo titularías?
Probablemente algo relacionado con el movimiento o con el “estar entre”. Mi vida ha transcurrido en ese espacio intermedio entre culturas, y ahí es donde encuentro la mayor riqueza.








