Por: José Pérez, alumno del Máster en Periodismo de Viajes presencial 2026
Marcelo llega sin prisa a nuestro punto de encuentro. Camiseta de Nirvana, jeans gastados, sudadera burdeos. Nos saludamos con un abrazo, como si nos conociéramos de antes, algo que tomé como señal de lo que sería toda la conversación entre los dos. Cercana, como la de dos amigos que se reencuentran después de un tiempo lejos.
Ya en la mesa, con un cappuccino en mano. Marcelo comenzó a relatar el inicio de su vida viajera desde los 20 años, buscando algo que la vida tradicional chilena no le ofrecía.
¿Qué busca un chileno el día que decide migrar?
Creo que todos buscamos algo. Amor. Estudio. Romper con lo antiguo. La búsqueda de nuevas oportunidades. Siento que al final, siempre es una mejor vida, eso que nos mueve y que a veces no resulta lo que soñamos.
¿Qué es lo que más le cuesta dejar a los chilenos?
Sin dudas, al chileno lo que más extraña son las personas. La familia es lo que más resuena, somos muy “familieros”, amigos. Al final del día, estar con ellos, estar en casa, compartir una piscola y un asado el fin de semana, nos resetea. Eso es lo lindo de ser chilenos. Somos personas cariñosas, con una amabilidad social a flor de piel. Gente trabajadora y solidaria aunque tengamos poco, ayudamos a los demás.
Es lindo ser chileno, esa chispeza es lo que nos hace únicos.
¿Cuál crees que son los rasgos que tienen los chilenos? ¿Somos reconocibles?
No somos un país muy marcado a nivel de rasgos. La mezcla racial gracias a las diferentes olas de migración a lo largo de nuestra historia, sumado a la herencia de los pueblos originarios, hace que no tengamos algo característico a nivel físico. Creo que donde más nos podemos identificar es la personalidad. Somos una sociedad sumamente extrovertida.
Hoy nos definimos como “El mejor país de Chile”, eso nos hace que solo nosotros nos entendamos. Con modismos y formas de hablar que nadie más entiende.

Marcelo Kiwi en la cafeteria Ozom
¿Cómo crees que nos ven en el extranjero, qué imagen proyectamos y si saben algo de nosotros?
Ser chileno en el mundo de hoy es una rareza, nadie nos conoce. Hoy no existe una persona que nos conecte con el mundo. Claro, no menciono a Pedro Pascal, que es un super top del cine y el entretenimiento, pero pasa más como un gringo. Si lo llevamos al resto de los mortales, Somos los más exóticos del mundo, creo que es nuestro superpoder. Siempre tengo que darles de referencia que estamos al lado de Argentina, en Sudamérica. Alguno que otro me dice “el país de Pablo Neruda” o “los futboleros”, por Iván Zamorano, Alexis Sánchez, pero actualmente no tenemos un embajador de Chile.
¿Qué has aprendido de Chile al mirarlo desde afuera?
En todo este tiempo fuera de casa, me he dado cuenta de que somos súper cariñosos, con una tremenda habilidad social, capaces de dejar lo que estamos haciendo por ayudar al otro. No somos egoístas con el que está al lado. Un país con una resiliencia envidiable, es cosa de ver todas las catástrofes que hemos tenido en los últimos 20 años. Terremotos, tsunamis, incendios, la búsqueda de los 33 mineros, etc. Nos ha tocado muy duro y aún así, tenemos una sonrisa para los demás.
¿Hoy te sientes más chileno o del mundo?
La palabra que mejor define esto es “un chileno del mundo”. El haber tenido la posibilidad de vivir en otros países, como en Bonn (Alemania) y ahora en Barcelona. Además de recorrer otros lugares por el trabajo que hago, me da la seguridad de sentirme más chileno, pero con sensibilidad, responsabilidad y respeto que debe tenerse al momento de pisar un nuevo sitio.
¿Qué es para ti viajar?
Me despierta los sentidos, ha sido el motor de mi vida los últimos 30 años. Me ha obligado a estar alerta, más atento a mi alrededor. Es la manera que tengo de sentirme vivo. Los días tienen más horas. Cuando paso mucho tiempo sin viajar, me siento como preso, es algo raro, pero bueno, creo que todos los que viven de esto, se sienten similar.
La tranquilidad que me da embarcarme en un nuevo avión, es lo que me hace ser feliz. Viajar me hace sentir la felicidad que busco.
Para finalizar, lo hicimos tal como él termina sus entrevistas en “Siempre hay un chileno”.
Y tú, ¿volverías a Chile?
Es curioso, ya que al menos 2 veces al año vuelvo a Santiago de Chile, lo que hace que no esté tan alejado. Tengo en mente en al menos 2 años más ya estar de vuelta con cajas y maletas a nuestro país. Sé que quiero irme al sur. Estoy buscando tranquilidad para mi vejez y que mejor que allí para tenerla. Paisajes hermosos, mayor seguridad, la gente cariñosa y la comida que es deliciosa. Claro que vuelvo a Chile.
Marcelo planea seguir moviéndose para una nueva temporada más de “Siempre hay un chileno”. Quizás por eso no nos habla de despedidas ni identidades perdidas. Su regreso tiene fecha, al menos en su cabeza, porque incluso para un chileno del mundo, uno siempre vuelve a donde fue feliz.








