Por: Camilo Moreno, alumno del Máster en Periodismo de Viajes presencial 2025
En Marruecos, alrededor del 80 % de los trabajos son informales. En Marrakech, muchos se ganan la vida como vendedores ambulantes, guías no oficiales o curtidores, como Hasam, que llegó desde las montañas para trabajar en las tenerías de la ciudad.
Por las calles también se ven burros y caballos arrastrando carretas llenas de turistas, bajo el sol y durante largas horas. En las plazas más concurridas, algunos hombres entrenan monos para que se tomen fotos con los visitantes. Detrás de estas escenas, hay largas jornadas de maltrato animal y explotación que suelen pasar desapercibidas.

















