Por Lucía Fernández Moreno, alumna del Máster en Periodismo de Viajes presencial 2026
Este ensayo fotográfico propone un recorrido por Túnez entendido como un viaje a través del tiempo, donde pasado y presente conviven en un mismo territorio. La narrativa comienza en las ruinas de Cartago, cuyos restos romanos funcionan como huellas materiales de una civilización todavía presente en la memoria del lugar. Estas imágenes utilizan tonalidades cálidas para reforzar la idea de un pasado lejano y evocador.
La transición hacia la ciudad actual se articula mediante la imagen del arco, símbolo de unión entre dos temporalidades. A partir de este punto, el ensayo se adentra en las calles de Túnez, donde predominan los tonos fríos y donde la historia deja de manifestarse en grandes monumentos para integrarse en la vida cotidiana. La escalera de la tienda de telas representa uno de los principales espacios de transición del proyecto, mientras que la imagen final de la mezquita culmina el recorrido mostrando la superposición de herencias culturales, desde la romana hasta la islámica.

Fragmentos de una columna se mantienen en pie entre restos de piedra erosionada. Las termas romanas eran espacios sociales y de encuentro en la ciudad de Cartago, reflejo de la vida pública en el periodo imperial.

Un corredor en ruinas deja entrever la estructura incompleta de lo que fue un complejo arquitectónico. Este tipo de pasillos conectaban distintas salas de las termas, organizando la circulación en uno de los centros sociales más importantes de la ciudad romana.

Una calle estrecha de la ciudad se abre entre edificios de tonos fríos y luz difusa. La medina de Túnez conserva la estructura urbana tradicional, heredera de siglos de transformación entre influencias islámicas y mediterráneas.

Una escalera se eleva entre telas colgadas y sillas, creando un espacio fragmentado de luz y color. En los zocos de Túnez, los espacios comerciales tradicionales suelen superponerse con zonas domésticas o religiosas, generando recorridos verticales inesperados.

Dos sillas, una naranja y otra azul, reposan en un patio abierto desde donde se contempla la mezquita al fondo. La escena condensa el contraste entre lo cotidiano y lo sagrado en los espacios urbanos de Túnez.

La mezquita se alza en segundo plano, visible en su totalidad dentro del encuadre. En la medina de Túnez, la arquitectura islámica sigue marcando el ritmo del espacio urbano, integrándose en la vida cotidiana y cerrando el recorrido histórico iniciado en las ruinas de Cartago.








