Por Valentina Araoz, alumna del Máster en Periodismo de Viajes presencial 2026
Situado entre las calles Montcada y Banys Vells, en pleno barrio de El Born, el Palau Dalmases conserva más de siete siglos de historia entre sus muros. Documentado desde el siglo XIV y vinculado durante años a la Iglesia, no fue hasta finales del siglo XVII cuando adquirió su actual carácter barroco, tras la reforma impulsada por la familia Dalmases.
Con el tiempo, cabe destacar que también fue sede del Institut d’Estudis Catalans. Hoy, este espacio patrimonial ofrece espectáculos de flamenco, una galería de arte y una peculiar tienda de accesorios de lujo para mascotas. De esta manera, consigue combinar legado histórico y reutilización adaptada a las distintas y refinadas necesidades de la sociedad de hoy en día.

Pepe Flores, el bailaor y ganador de la duodécima edición del reconocido reality Gran Hermano, lleva seis años formando parte de los espectáculos flamencos del Palau Dalmases. Para muchos visitantes, el flamenco constituye hoy la actividad más popular del edificio.

Artistas y personal comparten un mismo escenario de trabajo intentando garantizar una buena experiencia a todos los curiosos que llegan a este rincón de El Born.

El Palau Dalmases acoge cada día cuatro espectáculos de flamenco en el mismo horario: 17:30, 18:45, 20:00 y 21:15, y el show dura aproximadamente una hora. Aunque están orientados principalmente al turismo internacional, también atraen a una pequeña parte del público local.

La presencia mayoritaria de visitantes extranjeros queda evidenciada en pequeños detalles: las propinas llegan en distintas divisas y los vales de consumición están redactados en inglés.

La experiencia cultural se complementa con un picoteo de productos asociados a la gastronomía española, reforzando una propuesta adaptada a las expectativas del turismo internacional.

Miriam Vallejo comenzó su formación flamenca a los nueve años. Tras más de una década dedicada al baile, a los 21 amplió su carrera artística incorporándose al cante “atrás”, disciplina en la que la cantaora tiene la función de acompañar al bailaor desde un segundo plano sobre el escenario.

Las huellas de su antiguo uso como garaje todavía permanecen visibles en el suelo. Hoy, el espacio ha sido reconvertido en una sala destinada a exposiciones y muestras de artistas.

El uso más inesperado. Una tienda de productos “de lujo” para mascotas ocupa la parte trasera del Palau Dalmases. La diversificación de actividades permite que un espacio con siglos de historia mantenga un uso cotidiano dirigido a la sociedad de hoy en día.

Arte, comercio y patrimonio conviven en un mismo espacio como resultado de la adaptación del edificio a nuevas necesidades económicas y culturales.








